El Dachshund (traducción del alemán: perro tejonero) es de origen teutónico. Las palabras “Teckel” y “Deckel” son diminutivos germánicos cariñosos.

Los perros de pata corta se han venido usando en el mundo de la caza desde el Medioevo. Estos predecesores de los Teckel modernos perseguían a sus presas en el interior de las madrigueras. En el siglo XVIII la cría selectiva consiguió casi todas las características que presenta el Teckel actual. En el siglo XIX la raza Teckel era parecida a la actual, aunque sus patas eran un poco más largas que las que posee el Teckel que hoy conocemos. Se añadió sangre de razas tan diversas como el Pinscher alemán, el Berner niederlaufhund, el Basset hound y también el pequeño Dandie Dinmont terrier con la finalidad de refinar la raza y darle su aspecto moderno actual.

A mediados del siglo XIX el Teckel prosperaba en Alemania, pero no fue hasta finales del siglo que la raza llegó a los Estados Unidos y se crearon clubes de Teckel en todo el mundo.

Estándares divergentes
Los cruces de pelajes y tamaños continuaron hasta la década de 1970. En Europa continental, el Teckel se sigue criando según las normas del perro de caza, mientras que en otros lugares tiene huesos más pesados, patas más anchas y cuerpo más canoso.

Favoritos de la realeza
El Teckel fue criado en las perreras reales durante el reinado de la Reina Victoria. Los perros acompañaban a los cazadores reales en Windsor y paseaban por Hyde Park con las damas de moda.